Ver Danza, Pensar Danza 10 – Manon – con Elisa Novo – Domingos de Danza en cines Embajadores Foncalada

«Manon» es una de las obras más emblemáticas del coreógrafo Sir Kenneth MacMillan, quien adaptó la novela de 1731 «Historia del caballero des Grieux y de Manon Lescaut» del Abbé Prévost en este ballet en tres actos que fue estrenado el 7 de marzo de 1974 por The Royal Ballet en la Royal Opera House de Londres, y de la que ahora veremos la reposición del directo que el Royal Ballet puso en escena en Londres este pasado 27 de octubre, con Yasmine Naghdi en el papel de Manon y William Bracewell como Des Grieux, con la partitura de Jules Massenet y el vestuario de Nicholas Georgiadis.
El argumento cuenta cómo en los bajos fondos del París del siglo XVIII, el dinero es el rey. Nada es sagrado, hasta el amor tiene un precio. Manon, asidua de ese submundo hedonista, se ve atrapada entre dos deseos cuando se enamora del leal y abnegado estudiante Des Grieux, quien le ofrece la posibilidad de una vida honorable. Y aun así, la riqueza que promete el mundo de la sociedad parisina sigue siendo tentadora…
La lucha y la angustia de Manon por sobrevivir se encuentran en el devastador epicentro de esta obra cumbre de The Royal Ballet, en la que la visión analítica de MacMillan de la psicología del ser humano ofrece un retrato honesto de la degradación del París de Manon. El estreno en su día de la obra generó grandes ataques de la crítica en prensa pero a la vez una gran fascinación y conmoción entre el público, debido tanto por la crudeza del argumento que se bailaba, como por el realismo con que se presentaban las miserias humanas y la complejidad psicológica y amoral de sus personajes, especialmente de su heroína, que desafiaban todas las convenciones del mundo del ballet. Y es que a MacMillan -uno de máximos coreógrafos del siglo XX, y creador, sin salirse de la técnica clásica, de toda una serie de movimientos y combinaciones que no existían, expandiendo sustancialmente la paleta de movimientos conocidos hasta el momento- lo que realmente le importaba del ballet no era la belleza, sino las emociones humanas, entendiendo que éstas no siempre eran hermosas, heroicas o sublimes, y optando por profundizar en las emociones oscuras, concibiendo la escena como un mundo en sí mismo en el que una cuarta pared separaba la escena de un público con función de mero observador.
Finalmente Manon se ha convertido una de las obras cumbre en el ballet clásico que no se ha dejado de bailar hasta la actualidad, formando parte del repertorio de las grandes compañías mundiales.

Ver Danza, Pensar Danza es el encuentro mensual que organizamos en Postigo Abierto a modo de cine fórum o club de lectura, pero alrededor de la danza. En cada sesión proyectamos obras de distintas épocas, lenguajes y contextos, habitualmente sin desvelar previamente qué vamos a ver. Porque lo importante no es tanto la obra elegida como la experiencia de descubrirla juntos y compartir después impresiones, emociones, preguntas o silencios, en un coloquio abierto y sin jerarquías.
Pero en ocasiones especiales sí desvelamos con antelación lo que vamos a ver. Y en esta ocasión comenzamos un ciclo dentro de nuestro ciclo, en colaboración con los cines Embajadores Foncalada, para mostrar en varios «Domingos de Danza» diferentes proyecciones de alta calidad y de primer nivel de ballet clásico.
Con esta iniciativa queremos contribuir a paliar la escasa presencia de la danza en la programación cultural de Oviedo, acercando al público creaciones que difícilmente podremos disfrutar en los escenarios de nuestra ciudad. Pero, sobre todo, queremos despertar la curiosidad por este arte, derribar la idea de que para disfrutarlo hay que entenderlo y animar a descubrir la danza también en los teatros y salas cuando se presente la oportunidad.
No buscamos respuestas correctas ni interpretaciones únicas. Nos interesa lo que cada mirada puede aportar, tanto la de quienes se dedican profesionalmente a la danza como la de aficionados, curiosos o personas que nunca han asistido a un espectáculo.
No hace falta saber de danza. Sólo traer curiosidad y ganas de compartir.

